Estrecho de Ormuz: La gran oportunidad de la UE
Estrecho de Ormuz. La gran oportunidad de la UE de liderar la alianza de suministro
Introducción
El Estrecho de Ormuz es un enclave estratégico que tiene en vilo a la prensa global, especialmente por el volumen de contenedores y petroleros que navegan por él. La industria del petróleo vigila muy de cerca porque por Ormuz fluye el 20 % del crudo global, que alimenta especialmente la maquinaria industrial asiática, y el 20% del gas natural licuado.
Se trata de un paso marítimo natural que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y, por extensión, con el Océano Índico. Tiene unos 160 km de largo y apenas 33 km de ancho en su punto más estrecho, correspondiendo la mitad —16,5 km— a aguas de Irán y la otra mitad a Omán, lo que lo convierte en un auténtico cuello de botella para el comercio marítimo global.
¿Por qué es tan importante?
- Ruta energética clave: Por el Estrecho de Ormuz transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial y una parte significativa del gas natural licuado. Es la vía de salida para las exportaciones de crudo de países como Arabia Saudí, Irán, Irak, Kuwait, Catar y Emiratos Árabes Unidos.
- Dependencia global: Economías como China, India, Japón, Corea del Sur y buena parte de Europa dependen de esta ruta para su suministro energético. Incluso EE. UU. importa parte de su crudo a través de este paso.
- Punto de presión geopolítica: Irán, que controla la costa norte del estrecho, ha amenazado en varias ocasiones con cerrarlo como respuesta a sanciones o acciones militares. Esto lo convierte en una herramienta de disuasión y un foco constante de tensión internacional.
- Impacto económico inmediato: Cualquier interrupción en el tráfico del estrecho puede disparar los precios del petróleo, generar inflación global y desestabilizar los mercados financieros.
- Presencia militar internacional: Dada su importancia, potencias como EE. UU., Reino Unido y Francia mantienen presencia naval en la zona para garantizar la libertad de navegación y contener posibles bloqueos.En resumen, el Estrecho de Ormuz no es solo una franja de agua: es una arteria vital del sistema económico mundial y un termómetro de las tensiones en Oriente Medio. Su estabilidad o bloqueo puede cambiar el rumbo de la economía global en cuestión de días.
EE. UU.
El gobierno de Trump consigue con las diferentes actuaciones en Ormuz varios beneficios que suman a su estrategia de reindustrializar EE. UU. y combatir la opción de que China tome el liderazgo en un nuevo orden mundial:
-La subida del precio del petróleo le ayuda a EE. UU. a competir con otros productores de menores costes. Que suba el barril por encima de 80$ y que pueda llegar a 120 -130$ gracias a la amenaza de conflicto armado, le ayuda con sus métodos extractivos que de otra forma no tienen margen.
-Nueva demanda armamentística que ayuda a esta industria tan relevante en EE. UU. a incrementar sus producciones.
-Conflictos bélicos lejos de suelo americano auguran que en una futura reconstrucción y recuperación de los daños en esos países, EE. UU. pueda suministrar y aportar desde su industria, no afectada en la distancia.
-El estrangulamiento del suministro por Ormuz afecta principalmente a China, además de a las otras potencias industriales de Asia como Japón, India o Corea del Sur. El mapa de demanda energética ha evolucionado, de manera que el 70- 75% del tráfico de Ormuz se dirige a Asia, cuando en el año 2000 el 90 % del petróleo que cruzaba Ormuz iba a EE. UU. y Europa.
Alternativas en el Golfo
Ormuz es un cuello de botella para el comercio y transporte de hidrocarburos desde los principales productores al resto del mundo.
Si el paso queda bloqueado, la producción de Kuwait, Baréin y Catar y gran parte de la de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos e Irán no tendría forma de alcanzar los mercados internacionales.
En caso de cierre a fecha de hoy, de los 17-20 millones de barriles que pasan diariamente por Ormuz:
-Emiratos Árabes Unidos (Dubai, Baréin…) produce 3,2–3,5 millones de barriles, de los que podría derivar 1,5 millones aproximadamente, alrededor de un 40-50%, por el oleoducto que termina en Fujairah, en el Golfo de Omán, de 370 km de extensión.
El oleoducto llamado Abu Dhabi Crude Oil Pipeline se construyó entre 2008 y 2012, para tener un plan de emergencia fruto del programa nuclear iraní, los incidentes navales… Y Fujairah es hoy un hub logístico de almacenamiento de crudo y un hub portuario de repostaje de barcos.
Esto mitiga bastante las consecuencias, pero no soluciona el problema.
-Arabia Saudí creó el oleoducto Petroline que lleva su crudo al Mar Rojo a lo largo de 1.200 km. Se fabricó en los años 80, tras la guerra entre Irán e Irak y tras los bloqueos. A través de este oleoducto podría derivarse el 50% del crudo de Arabia, es decir, unos 5 millones de barriles, de un total de 10 millones.
-Qatar tiene gas natural pero también petróleo en crudo, y el 100% depende de Ormuz.
-Kuwait tiene poco gas natural, es sobre todo productor de petróleo, y aunque ha estudiado varias veces el uso de la infraestructura saudita, no tiene aún conexión física. Pensó en la construcción de un acceso directo al oleoducto ITP (Irak-Turkey Pipeline), para salir por Turquía, e incluso la construcción de un oleoducto propio terrestre hacia Emiratos y Arabia, pero es todo un proyecto a largo plazo y la realidad es que hoy sigue dependiendo al 100% de Ormuz. De estudiar almacenamientos en terceros países, sería un proyecto a futuro, no una solución a corto plazo.
Como se ha comentado, Irak activó un oleoducto para salir por Turquía, el ITP (Irak -Turkey Pipeline). Existe también uno que conecta con Egipto, en Suez, por el que podrían ir 2,5 millones de barriles, o el de Irán que podría liberar un millón de barriles…
Pero ni activando todos a su máximo volumen cubrirían los 17-20 millones de barriles, sino sólo unos 10-11.
Por tanto, a pesar de los ataques israelíes, no hay una respuesta de los países productores de petróleo aunque sean países árabes. No les interesa un conflicto regional. Sus economías están muy expuestas.
China
Está en silencio. Como siempre, el gigante asiático está atento de manera discreta. Es un gran afectado, ya que 5,4 millones de barriles diarios pasan por el Estrecho de Ormuz hacia su territorio. Pero sus guerras no son conflictos armados.
Irán
Irán es consciente de lo que supondría cerrar este estrecho, y ha vuelto a activar la baza de Ormuz tras ser bombardeado por Israel y Estados Unidos.
No obstante, es una estrategia que ya ha empleado anteriormente como respuesta a las sanciones internacionales que ha recibido por parte de Occidente, o en disputas con otros países, pero no ha activado nunca dicho bloqueo total en el tráfico marítimo, porque es conocedor de que podría provocar una crisis global inmediata, subir el precio del petróleo, y disparar así una estrepitosa inflación, que acarrearía una respuesta militar de EE. UU. y sus aliados. Ni siquiera durante la guerra de Irán e Irak en los 80 se llegó a cerrar el paso.
Como entonces, cerrarlo sería una jugada suicida a largo plazo porque perjudicaría a su propia exportación de crudo —fundamental en su economía—, se arriesgaría a una guerra regional o incluso a una intervención directa de EE. UU. y la OTAN. El mundo respondería con más sanciones, más aislamiento y una aceleración en la búsqueda de alternativas energéticas. Es una carta muy arriesgada sólo a jugar en caso de sentirse acorralado.
GLOBALMENTE
La estanflación vuelve a acecharnos como en los años 70. Por un lado, se consolide o no un conflicto con Irán, sólo la amenaza o la alerta de que pueda existir ya genera inflación, por el riesgo de falta de suministro de petróleo, y todo esto sucede en un contexto de decrecimiento económico.
Los bancos centrales no van a tener claro si subir tipos por la inflación o bajarlos por la recesión. Lo que sí está claro es que el consumidor y las empresas se van a ver empobrecidas.
¿Y la UE?
La UE tiene mucho por hacer en materia de Industria, Energía y Defensa. Tres ejes clave que son asignaturas pendientes.
Lo que debe hacer es aprovechar este momento, de emergencia global, que obviamente tiene un mayor coste operacional, para presentarse como la opción confiable del mundo y liderar la alianza global para generar una cadena de suministro internacional colaborativa e integrada, de manera que sea sostenible sin los sobrecostes de las amenazas y emergencias.
La UE tiene la capacidad de negociación desde su visión holística, y sus dos características fundamentales que la diferencian del resto del mundo:
-Está sometida a la jurisdicción con mayor seguridad jurídica del mundo.
-Desde el Gobierno de Trump, también es el territorio con mayor seguridad política del mundo.
Es decir, es el líder del mundo libre, desarrollado y puntero en el siglo XXI para este proyecto de generar caminos fluidos para el comercio internacional que no sufran interrupciones geopolíticas. Y si ocurren estas disrupciones, que se activen rutas alternativas estudiadas y de bajo coste de manera inmediata y estudiada bajo pactos globales.
