Visita de Antena 3 a las oficinas TuComex para hablar del oro como valor refugio
El reportero de Javier Fuente Lafuente entrevistó a nuestra Directora General, Cristina Peña, en las oficinas de TuComex, parra hablar sobre «El oro como valor Refugio».
Hablamos de la vertiginosa subida del precio del oro en este entorno de incertidumbre en los mercados y en la geopolítica, fruto del riesgo global, y de que sus aplicaciones van más allá de la joyería y la inversión.
El reportaje se emitió el 4 de marzo en Espejo Público, durante la tertulia de Susana Griso y resto de tertulianos, entre los que estaba precisamente Cristina Peña en plató en directo para hablar de geopolítica (intervención que os contamos en otro post de nuestro blog). Aquí os dejamos el reportaje emitido en Antena 3 y la noticia en su web.
En las últimas semanas, el oro ha vuelto a convertirse en protagonista del mercado global. A raíz de los ataques militares de Estados Unidos e Israel contra Irán, que han elevado las tensiones en Oriente Medio y han generado miedo a un conflicto más amplio, el precio del oro ha experimentado una subida significativa impulsada por la demanda de activos refugio.
Este activo, considerado tradicionalmente como un refugio seguro en tiempos de crisis, alcanzó en enero y febrero cifras que no se veían desde hace décadas. El oro al contado llegó a cotizar por encima de los 5 300 dólares por onza (1 onza = 31,1 gramos) que equivalen a 146 euros/gramo, niveles que reflejan el nerviosismo de los mercados ante una posible escalada del conflicto y el riesgo de interrupciones en el suministro de energía global.
La importancia del oro no es solo simbólica. A diferencia de otros activos financieros, no genera intereses ni dividendos, pero tiende a mantener su valor cuando las dudas sobre la economía, las divisas o el futuro político se intensifican. Por eso, inversores, fondos y bancos centrales recurren a él como una forma de proteger capital frente a la incertidumbre.
El oro también tiene un impacto tangible en la vida cotidiana y en la industria. Más allá de ser un activo financiero, también se utiliza en electrónica, medicina y tecnología de precisión: desde teléfonos móviles y ordenadores hasta implantes dentales y equipos aeroespaciales. Cada aumento en su precio encarece estos productos, porque las empresas deben absorber costes más altos de materia prima o trasladarlos al consumidor. Esto significa que un repunte del oro no solo se refleja en la bolsa, sino también en el precio de gadgets, joyería práctica y ciertos servicios médicos especializados, afectando de manera directa el bolsillo de la gente y a la producción industrial.
La dinámica de estos meses ha sido clara: cada vez que los mercados perciben un aumento del riesgo geopolítico, el oro registra subidas. Tras los ataques en Irán, los precios se dispararon más de un 2 % en una sola sesión, superando nuevamente la barrera de los 5 .300–5 .400 USD por onza, con picos cercanos a los 5. 595 USD observados a finales de enero, justo antes del estallido de la crisis.
Convertido a euros con el tipo de cambio actual (aproximadamente 1 USD = 0,93 EUR), esto sitúa el precio del oro en torno a los 4.540 € por onza, con ciertos picos, un nivel que ha servido de referencia para valorar el metal en los mercados europeos. Esta cotización representa no solo un récord contemporáneo sino también un reflejo de la fuerte demanda de los inversores por activos considerados seguros frente a una posible expansión del conflicto y su impacto económico global.
Los movimientos en el mercado no se limitan al oro. Otros activos considerados refugio, como el dólar estadounidense o ciertos bonos (préstamos que los gobiernos o empresas emiten y pagan con intereses), también han tenido altibajos importantes. Cada vez más, los analistas debaten si los bonos siguen siendo seguros frente a la inflación o si ahora es el oro el que cumple mejor ese papel de «protección» del dinero.
El fuerte repunte del oro también se produce en un contexto global donde los bancos centrales han estado acumulando reservas del metal durante los últimos años, lo que añade un componente estructural a la demanda. Sin embargo, esta misma situación tiene implicaciones reales para sectores productivos y consumidores: aunque muchos no compren oro directamente, el aumento del precio del metal puede encarecer productos que lo utilizan en su fabricación, como ciertos componentes electrónicos o joyería fina, y acaba impactando en el coste de producción y en los precios finales.
Consideramos que va haber una tendencia alcista a corto y medio plazo, mientras la incertidumbre geopolítica persista. Algunas proyecciones incluso sugieren que si la tensión se agudiza o afecta a rutas energéticas clave, el oro podría volver a probar niveles aún más altos antes de estabilizarse.
Para los inversores y consumidores en Europa y España, el mensaje es claro: en un mundo donde el riesgo político y económico se mantiene alto, el oro sigue siendo uno de los activos preferidos para proteger el valor, aunque conlleve también costes indirectos para otras industrias y para la economía en general.
